Desparasitación del cachorro

La administración de una vacuna a un cachorro requiere que esté completamente sano, puesto que se trata de un procedimiento para crear inmunidad en el paciente, por tanto representa una situación fisiológica de sobreesfuerzo. Si el cachorro estuviese debilitado, bien por estar parasitado, enfermo o desnutrido, su organismo no será capaz de afrontar el esfuerzo extra al que se verá sometido al ser vacunado, y se podría precipitar un estado de enfermedad, con un efecto opuesto al deseado.

Por lo tanto, estos cachorros tendrán que ser examinados siempre por un veterinario para comprobar que se encuentran en un buen estado de salud; también se debe realizar un análisis coprológico de sus heces, para descartar que puedan estar parasitados internamente, y si aún hubiese alguna duda, se les debería mantener bajo observación un periodo prudente, de entre 48-72 horas, ya que ciertas enfermedades que se encuentran en periodo de incubación subclínico podrían pasar a una fase clínica durante este periodo.

Las coprologías revelan en un buen número de ocasiones la existencia de parasitosis gastrointestinales clínicamente ocultas. Las más frecuentes son:

  • Ascaris: toxocara canis, toxocara leonina. Comúnmente conocido como lombrices
  • Tenias y cestodos: dipylidium Caninum que se relaciona mucho por infestaciones pulgas
  • Protozoarios: coccidios y giardias
  • Tricúridos: trichuris vulpis. Son menos frecuentes

Su detección facilitará la prescripción de un tratamiento antiparasitario específico, según el tipo de parásito detectado.